Me asaltan las dudas: ¿Tengo talento? ¿Seré capaz? ¿Eficaz o eficiente? ¿Cuál es el camino hacia mis objetivos?

 

La palabra talento, del latín talentum, está vinculada a la aptitud o la inteligencia. Se trata de la capacidad para ejercer una cierta ocupación o para desempeñar una actividad. El talento suele estar asociado a la habilidad innata y a la creación, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento.


Una vez claro el significado de esta palabra, que ha asaltado las columnas de cientos y cientos de artículos relacionados con el desarrollo y crecimiento personal, nos viene a la mente una pregunta: ¿Se nace con talento, se desarrolla... o ambas cosas son posibles?


Como hilo conductor hacia otra palabra aparece en escena el término capacidad, (se denomina capacidad al conjunto de recursos y aptitudes que tiene un individuo para desempeñar una determinada tarea), y con ambas palabras nos asalta de nuevo otra pregunta: ¿Si no tengo capacidad... no tengo talento?


Y por último asoma sin levantar demasiado revuelo la palabra eficacia, la eficacia es la capacidad de alcanzar el efecto que se espera o se desea tras la realización de una acción. No debe confundirse este concepto con el de eficiencia (del latín efficientia), que se refiere al uso racional de los medios para alcanzar un objetivo predeterminado (es decir, cumplir un objetivo con el mínimo de recursos disponibles y tiempo). Tras tener claro a qué nos referimos cerramos el círculo con una tercera pregunta: ¿Si no tengo capacidades, ni talento, no seré jamás eficaz y mucho menos eficiente?

Resulta curioso que las tres palabras hacen referencia a aptitudes, la palabra aptitud refiere a las condiciones psicológicas de una persona que se vinculan con sus capacidades y posibilidades en el ámbito del aprendizaje. El concepto tiene su origen en el latín aptus.


Una vez diseccionado y separado todo este amasijo de palabras y significados nos planteamos la última pregunta, y la que intentaremos desarrollar: ¿Cómo puedo conseguir encontrar el camino hacia mis objetivos, metas y sueños? Supongo que ahora el lector espera la receta mágica, el golpe de efecto o que salga el conejo de la chistera, pues... ¿por qué no? Tener todo esto es posible y cuando hablamos con las personas que han logrado aunar todos los conceptos nos transmiten que... ¡no es difícil!


Las aptitudes, tomando como referencia el término en el contexto de la psicología, se aprenden... y si se aprenden eso quiere decir que puede haber alguien que nos las enseñe; para nosotros ahí radica el problema, en quién debe enseñarnos a desarrollar talento, a tener las capacidades, recursos y herramientas que nos ayuden a ser eficaces y eficientes.

 

Hay grandes profesionales que pueden enseñarnos a obtener el máximo rendimiento de nosotros mismos, a enseñarnos que podemos lograr todo aquello que nos propongamos, que los sueños se pueden y se deben hacer realidad, que nos muestren que la vida es lo que uno desea que sea, que podemos ser los protagonistas o directores de la película y que si el guión no nos gusta lo podemos escribir de nuevo.


Está demostrado que las personas podemos realizar acciones impresionantes, maravillosas, impensables, pero el problema es que muchos no lo sabemos o no sabemos cómo hacerlo, nadie nos ha enseñado.

 

El Coaching, PNL, Inteligencia Emocional nos han abierto caminos que hasta ahora desconocíamos. Mucha gente ha pasado a ser personas y a vivir la vida en total armonía consigo misma, a disfrutar de sus emociones, de sus sensaciones, de lo que le rodea, de lo que respira... han conseguido completar su metamorfosis y convertirse en “mariposas” para permitirse explorar otros mundos...

 

Tal vez mucha gente ha entendido mal el mensaje que hemos querido transmitir, nosotros los coach no cambiamos vidas, sois vosotros los protagonistas y los verdaderos héroes, nosotros sólo abrimos otras ventanas desde donde admirar la vida.


Desafortunadamente no todas las personas tienen la capacidad de lograr sus sueños por si mismos, y como todo aprendizaje ¿por qué no dejar que nos ayuden? ¿acaso hay algún aprendizaje más importante para la vida que aprender a vivirla?


Si seguimos haciendo lo mismo... ¿cambiarán los resultados?